domingo, 16 de febrero de 2014

No hay mundo fuera de los mundos de Verona

No hay mundo sin los muros de Verona, 
sin embargo el purgatorio, la tortura, el mismo infierno,
son desterrados del mundo
cuando el exilio del mundo es la muerte


        ¡Me he enamorado de la ciudad de Romeo y Julieta! Nada de París, la ciudad del amor es la Verona de Shakespeare, ¡os lo digo yo!

       Aunque la historia de este ciudad se remonta al año 300 a.C. y está repleta de monumentos y vestigios romanos... seamos sinceros, la mayoría de nosotros conocemos Verona por la obra The Most Excellent and Lamentable Tragedie of Romeo and Juliet publicada en 1597.

      Ubicada en el norte de Italia, a los pies del Monte Lessini y dependiente a lo largo de la historia del río Adigio, toda Verona está considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco gracias al gran conjunto romano, medieval y renacentista que atesora.


       En la web de turismo de la ciudad, podemos encontrar rutas temáticas para conocer la ciudad. En el Itinerario Romano yo destacaría el Anfiteatro Arena ya que constituye el monumento más solemne de dicha época. Se sitúa en la céntrica Piazza Bra, data del S. I d. C.  - entre el Imperio de Augusto y el de Claudio -  y es el tercero más grande de Italia por detrás del Coliseo de Roma y el Anfiteatro de Capua.








Buzón para dejarle nuestras cartas y
pedirle deseos a Julieta.
  Otra de las visitas recomendadas es el llamado Itinerario Medieval  con más de 10 puntos de interés, una duración aproximada de 5 horas y uno de los sitios con más circo turístico de la ciudad: la casa de Julieta.                                                                                                                                       Aunque también podemos conocer Verona a través de Los pasos de Julieta, lugares donde el espíritu de Julieta atormenta la città Scaligera.

Balcón de Julieta.

Se cuenta que si le tocamos el pecho a Julieta, ella
 nos ayudará a encontrar el amor verdadero.

         La tercera ruta con carácter histórico que nos proponen, relacionada con la época en que la ciudad estaba bajo mandato veneciano, es la del Itinerario Renacentista con un recorrido de algo más de 5 km. Aquí pasearemos por la ciudad visitando lugares de carácter más religioso como la conocídisima Basílica de San Zeno Maggiore, donde Romeo y Julieta se casaron, y la Iglesia de San Giorgio, cercana a la Puente de Piedra y construida a finales del s. XV. Además, ¿cómo no?, el Castelvecchio, otra de las típicas imágenes en las postales de Verona.

Castelvecchio, sede del Museo de Castelvecchio.

Bajo el dominio de los Austria, Castelvecchio fue usado como cuartel.

Las últimas restauraciones de Castelvecchio se produjeron entre 1963 y 1965.


      Las calles de Verona reciben cada año a 700000 visitantes, ¿a qué esperáis para ser uno de ellos? :)

Case Mazzanti, fachada famosa por sus frescos, en la Piazza delle Erbe.


¡Buen viaje!

lunes, 27 de enero de 2014

El vagón de Birkenau, símbolo de resistencia y fe.

Entrada a Birkenau. Mayo 2013

  Cuando alguien entra en Birkenau, lo primero que encuentra es el vagón sobre los raíles que van desde la entrada hasta las cámaras de gas. En 2009 se colocó en este campo de concentración y se selló, guardando en su interior una bolsa de terciopelo azul llena de recuerdos.


Vagón de Birkenau. Mayo 2013.

        El vagón se construyó en Alemania a principios del siglo XX para transportar bienes a través de Europa. No obstante, durante la Segunda Guerra Mundial, este mismo tipo de vagón se utilizó para transportar a seres humanos desde Hungría hasta su muerte en Birkenau. El que se encuentra en este campo de concentración fue encontrado en la frontera entre Alemania y Holanda en el año 2008, su propietario era un coleccionista que accedió a donarlo al Museo Estatal de Auschwitz.
           La búsqueda, transporte y conservación del vagón fue llevada a cabo por Frank Lowy, cuyo padre desapareció en Hungría, que finalmente decidió que este vagón debía permanecer en Birkenau en honor a los judíos procedentes de su país.
Hugo Lowy, a su llegada en mayo de 1944, fue golpeado hasta la muerte por los soldados alemanes porque se negó a desprenderse de su bolsa de oración que contenía su talit y su tefilín, la esencia de su fe.



"Ahora tenemos el vagón como memorial que simboliza el sufrimiento y la deportación de los judíos de Hungría. Mi padre fue uno de ellos. Él fue brutalmente asesinado inmediatamente después de su llegada, a unos pocos metros de donde nos encontramos. Este es un momento muy emotivo, pero para mi representa el cierre de una determinada etapa. Yo tenía trece años cuando perdí a mi padre. Hoy tengo ochenta.
Frank Lowy
ceremonia de inauguración del memorial.